Me convertí en mamá y quise replantear mi profesión

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Convertirme en mamá ha sido de las cosas más bellas, gratificantes, felices, retadoras y difíciles que me ha pasado en la vida. Definitivamente ser mamá te cambia por completo la vida en todos los sentidos. Cuando nace un bebé nace también una mamá y esa nueva mamá trae nuevos sentimientos, ideas, necesidades y prioridades.

Yo no me imaginaba nada de eso antes de convertirme en mamá.

En mi cabeza siempre estuvo la idea de que yo quería seguir desarrollando mi carrera en marketing en el mundo corporativo, viajar mucho y poder escalar posiciones poco a poco hasta llegar a un puesto de directora. 

Cuando me mudé a Miami y empecé a trabajar en corporativo sentía que mi meta se estaba cumpliendo y que con el pasar de los años iba a poder seguir creciendo profesionalmente.

Pero muy poco me imaginaba que con la llegada de Lorenzo, mis prioridades cambiarían y lo que antes me llenaba al 100%, ya no lo haría de la misma manera. Me di cuenta que regresar al mundo corporativo no era algo que me ilusionaba, más bien me daba ansiedad y tristeza. Pero sin un plan formal trazado, luego de ocho cortas semanas de maternidad, regresé a trabajar. Fue duro y triste para mí. Me daba rabia y sentimiento pensar que me perdía la mayor parte de las horas del día de mi bebé.

Una vez que regresé, confirmé que definitivamente necesitaba algún tipo de trabajo que me diera flexibilidad y que si tenía que estar separada de mi bebé que fuera algo que me llenara más como persona y profesional. Entonces empecé a investigar, leer blogs, escuchar podcasts, preguntarle a amigas mamás y a experimentar por mi cuenta.

Finalmente, luego de cuatro años en los que seguí trabajando, embarazada de mi segunda bebé y en plena pandemia me tocó dejar de trabajar. Aunque tenía miedo de dejar la estabilidad, con el apoyo de mi esposo que ha sido mi roca absoluta, decidí dar el salto que tanto quería dar, pero que tanto me había costado. 

Mujer sentada y escribiendo en un diario (Me convertí en mamá y quise replantear mi profesión Karla Camacho Contributor Miami Mom Collective)

Ahora que veo en perspectiva y desde afuera mi experiencia de pasar cuatro años extra en corporativo, quiero compartir lo que me ayudó a organizarme para salir con un plan. 

  1. Lee mucho, investiga, habla con amigas y explora opciones que se adapten a ti, que las veas posibles y realistas para ti, no para los demás. No te dé vergüenza preguntar, hablar un poco de tus ideas y probar tu posible mercado. 
  2. Haz un trabajo de introspección contigo y pregúntate qué más te gusta y quién más eres además de tu trabajo de escritorio. Cuáles son tus hobbies, intereses, en qué eres buena y qué te apasiona.
  3. Empieza a ahorrar lo que puedas; todo suma así creas que es muy poquito. Empieza a crear tu fondo para tu proyecto personal. Te darás cuenta de lo mucho que esto puede ayudarte cuando empieces con tus proyectos y también te motivará en esos días horribles cuando quieres dejarlo todo. Te darás cuenta de que el trabajo actual, aunque no te guste, tiene más significado ahora porque está contribuyendo con tus planes futuros.
  4. Empieza probando ideas mientras aún estás en tu trabajo actual. Busca espacios donde puedas ir haciendo cosas. Mientras más rápido pruebas, más rápido puedes moverte o hacia nuevas ideas o hacia el siguiente paso del mismo proyecto.
  5. Pide ayuda. Apóyate en tu support system y pide ayuda cuando necesites, bien sea para descansar o para trabajar en lo que necesites hacer. Recuerda que esto es un camino, que es poco a poco y que tienes que aprender a ser flexible contigo misma y con los planes. 

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